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Reto Cinco :::::::
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Parte 2: Formulando preguntas con mayor creatividad
¿Qué clase de preguntas valen la pena hacer? Usar preguntas es una
poderosa herramienta del lenguaje para enfocar nuestra atención en la conversación
y guiar nuestra interacción con los demás. Pero muchas de estas preguntas que
hemos aprendido a hacer son totalmente infructuosas y auto-despreciativas, como
cuando los padres tienden a preguntarle a su hija adolescente embrazada ¿por qué
nos has hecho esto? En general, tendríamos más resultado si hacemos preguntas de
cómo sobre el futuro, en lugar de por qué acerca del pasado. De las billones de
preguntas que podemos hacer, no todas son igualmente de ayuda en solucionar los
problemas conjuntamente. En esta sección exploraremos el preguntar de un modo
creativo y poderoso (con la ayuda de investigadores en muchos campos.)
Nota: algunas de las preguntas expuestas aquí pueden ser interpretadas por otros
como demandantes y exigentes. Comienza practicando formulándote estas
preguntas a tí mismo(a) primero. Antes de formulárselas a otros, practica las
introducciones a conversaciones descritas en el Reto 2.
El formular preguntas cada día. Mientras luchamos con los retos de la
vida, tendemos a preguntarnos y a los otros una larga hilera de preguntas. El hacer
preguntas es una de las maneras en que intentamos agarrar lo que nos sucede a
nuestro alrededor, pero usualmente no estamos muy conscientes de la calidad de
preguntas que hacemos.
¿Porqué eres tan idiota? O
¿Cómo podemos trabajar juntos para resolver este problema?
Como se puede apreciar, no todas las preguntas son de igual valor. Muchas
son una pérdida de esfuerzo, pero pueden ser de gran ayuda. El aprender a
formular preguntas acerca de uno y de otros de un modo consciente y que de
resultados es una parte importante del entrenamiento de muchos profesionales
como: psicoterapistas, ingenieros, arquitectos, doctores y otros. Todos estos
grupos hacen preguntas profundas y penetrantes. Hacen éstas de modo que puedan
emplear sus conocimientos para solucionar problemas de un modo que se respeten
los elementos únicos de cada nueva situación, persona, metro de terreno, pierna
rota, etc. (Este tipo de auto-cuestionamiento estructurado también es parte de la
vida comunal de los Cuáqueros, según he observado al asistir a sus reuniones y
parte de la práctica de la religión Jesuita, según un amigo Jesuita me informó.)
¿Cómo puedo ser tan estúpido(a)? O
¿Qué puedo aprender de esta experiencia?